sábado, 3 de mayo de 2008

Muere don Leopoldo Calvo Sotelo.




Muere don Leopoldo Calvo Sotelo.



Esta mañana nos desayunábamos con la triste noticia. Triste porque don Leopoldo, quisiéramos o no, es un importante pedazo de nuestra historia contemporánea. La noticia ha saltado a media mañana, pero es que hoy, sábado, he desayunado muy tarde.


Don Leopoldo nació el 14 de abril de 1926 en Ribadeo (Lugo) y no en Madrid como han aventurado algunos medios de comunicación. Sólo hacía 19 días que cumplió los 82 y, por lo que vimos hace unos meses en un atisbo televisivo, parecía llevarlos muy bien, pero la Parca, repentinamente, ha parecido hacer más caso a su edad que su cuidado aspecto.


La historia lo recordará por muchos detalles a pesar de la brevedad de su mandato como presidente de la joven democracia española. Por ejemplo, durante su investidura se dieron los sucesos del intento de golpe de estado del 23F. Aquel asunto le quitó protagonismo y se lo dio a la actitud heroica del ministro de defensa Manuel Gutiérrez Mellado. Sin embargo, frente a las dudas de los diputados para votar a favor de su investidura, la intentona golpista creo el ambiente adecuado para que obtuviera la mayoría absoluta. También ingresó en la OTAN en mayo de 1982, vivimos el mundial de futbol de España, se aprobó el divorcio. Fueron veintidós meses muy intensos.


Don Leopoldo carecía del carisma de su predecesor, Adolfo Suarez y también de su sucesor, Felipe González, además no fue elegido en las urnas si no que llego a la presidencia a través de la dimisión del primero, pero debemos lamentar su pérdida como la del primer presidente de nuestra democracia y merece un funeral de estado.


Mis recuerdos de aquel presidente son los de una persona aburrida, apática y con unas ideas muy conservadoras. Muchos años después seguía siendo conservador, no en vano apoyó al PP, pero, como los buenos vinos, había ganado en carisma y simpatía, por lo menos ante los micrófonos de los periodistas. Desde que aquel ingeniero de caminos fuera nombrado procurador en Cortes en 1971, durante los últimos coletazos de la dictadura a aquel ministro de comercio del primer gobierno monárquico hay un pequeño salto. Un salto ideológico mayor supuso su adhesión al programa de Suarez en su UCD, de cara a la democracia, con él fue ministro de relaciones con las Comunidades Europeas, poniendo las bases para nuestra entrada en el Mercado Común, y vicepresidente segundo para asuntos económicos. Su gran salto profesional apareció al serle ofrecida la presidencia tras la dimisión de Adolfo Suarez. Supongo que ya era consciente de que, la guerra intestinal que llevó a la dimisión del primer presidente de la democracia también terminaría por derribarle a él, sin embargo pasó su breve mandato con el traje de faena puesto. Después el olvido porque, si bien una persona como él, que había sido presidente del país, tenía un valor personal importantísimo, realizó todas sus tareas sin estridencias, pasando desapercibido como ningún otro político ha sabido hacer. Finalmente don Leopoldo Calvo Sotelo se convirtió en un buen ejemplo a seguir.


Me llega la noticia de que será enterrado el lunes en su Ribadeo natal con una cierta intimidad y que los funerales de Estado tendrán lugar el martes o el miércoles con la presencia de todas las grandes personalidades empezando por la Familia Real.


Hoy, la España democrática está de luto.

jueves, 21 de febrero de 2008

11 punto y aparte

Ante el mal estado de las copias imprimidas del libro "11", se suspende su comercialización. Por ahora esta aventura queda varada en dique seco y, es posible, que quede definitivamente arrinconada ante la dinámica evolución de nuevos proyectos, la mayoría de los cuales podrán verse reflejados, en los proximos días en el blog de "El Club del Relato":
http://clubrelato.blogspot.com/

miércoles, 13 de febrero de 2008

Ya se pueden hacer pedidos de "11".

Ya se pueden hacer solicitudes de pedido sobre "11". Aún no se conoce el precio, pero se da por seguro que no superará los 12 euros. De momento las peticiones se tienen que dirigir, por correo electrónico a voces_elproyecto@yahoo.es poniendo en el asunto "pedido" o "petición de pedido" y dejando los datos suficientes para ponerse en contacto.

sábado, 19 de enero de 2008

¿Por qué no sirven las medidas neoliberales para achicar una crisis?


¿Por qué no sirven las medidas neoliberales para achicar una crisis?



Hasta hace treinta años parecían la fórmula más eficaz y rápida de enfrentarse a una crisis estatal y, a ese nivel, puede que aún lo sea. Los denominados “paquetes de medidas” se centraban en una bajada del precio del dinero, una devaluación de la moneda para facilitar la exportación, reducción de impuestos, reducción del gasto público, subvenciones, flexibilidad laboral y congelación de salarios. La devaluación monetaria implicaba una subida de precios de los productos de importación a la que, por simpatía, seguían los productos nacionales, pero facilitaba la venta al exterior de estos. Estas medidas incidían favorablemente en las empresas, pero a costa de los trabajadores que perdían muchos empleos y veían mermados sus niveles adquisitivos, en algunos casos, hasta el endeudamiento.


Los paquetes de medidas debían encontrar un rápido cambio en la tendencia económica de lo contrario consumía totalmente los llamados recursos pasivos de ese Estado. Un periodo muy largo de aplicación de esos “paquetes de medidas” generaban un empobrecimiento de la población que podían llegar a la ruptura social, por eso se debían rectificar lo antes posible, sin embargo, estas rectificaciones, por parte de gobiernos de esa tendencia, no siempre eran completas. Así, aunque el país no quedara en la pobreza, implicaba la imposibilidad de volver a aplicar esos paquetes de medidas porque ya se había consumido, totalmente el recurso social.


Ya hemos dicho que las medidas funcionan provisionalmente para salvar una crisis estatal, pero que sucede si la crisis es mundial, como lo fue la crisis del petróleo de los años 70. El primer país que aplique esas medidas tendrá una ventaja temporal, pero los siguientes perderán esa posibilidad porque el recurso exterior desaparecerá y, sin embargo, las contraindicaciones del paquete causarán el mismo daño. Ya en aquella época se vio que los estados y empresas que no se comportaron al modo que se consideraba entonces como razonable, son las que mejor paradas salieron. Estados Unidos, a pesar de ser la madre del neoliberalismo, salió fortalecida de la subida del petróleo por dos factores, el hacho de que la mayoría de empresas petrolíferas eran norteamericanas y su poderoso estado se cuidó de mantenerle una situación ventajosa en el planeta; de otro lado fue la dolarización del mercado petrolífero y de las economías de los estados del sur en América que genero una ventaja económica para EE.UU. impresionante. Si el dólar subía o si bajaba siempre implicaba unos ingresos adicionales para el gigante americano frente al creciente empobrecimiento de los estados dolarizados. EE.UU. solventó la crisis con su nuevo colonialismo económico. Por su parte Japón, que se vio muy afectado por la crisis, tuvo un valiente ejemplo de resistencia en Toyota. Mientras sus rivales despedían a empleados de años y años (algo difícilmente asimilable por una cultura japonesa que tiene en la empresa su centro neurálgico), Toyota mantuvo los empleos y siguió su trabajo aunque el producto no se vendiera. Toyota se endeudó hasta casi la quiebra, pero cuando el vendaval pasó, las ventas se dispararon, sólo esta empresa contaba con los productos y los empleados especializados para las nuevas demandas. Su paciencia, durante casi cuatro años, le supuso más de una década de dominio en el mercado automovilístico japonés y un lugar excepcional en el mercado mundial. Ha llovido mucho desde entonces, pero aún hoy tener un Toyota es tener algo más que un coche normal.


En los últimos treinta años se han alternado crisis mundiales y momentos de desarrollo y, poco a poco, se ha ido demostrando que los métodos tradicionales o neoliberales, funcionan cada vez peor y los innovadores y los keynesianos han demostrado su mayor efectividad (aunque más lentos por lo general). El ejemplo más importante es, sin duda, el tristemente famoso “hundimiento de los tigres asiáticos”. El FMI y el Banco Mundial, anticiparon el problema cuando apenas despuntaba, pero se equivocaron en las medidas a tomar. Forzaron a los países afectados a “paquetes de medidas” donde, en último término, era la inversión extranjera suponía la tabla de salvación de esas economías. Sólo China se negó a aceptar esas medidas y, por tanto, la ayuda del BM. Por su parte, Indonesia, rectifico cuando el peligro real empezaba a verse, ambos evitaron lo peor, mientras el primero superó la crisis poniéndose en cabeza de la economía mundial, el segundo evitó el gran desastre que tuvieron que sufrir otros estados.


La gran base de esa tragedia estaba en el hecho de que entre las inversiones extrajeras hay dos tipos (como el colesterol). Las inversiones estructurales que fomentan empresas y se quedan en el país para ver como florecen y crean beneficios. Inversiones valerosas, arriesgadas y que no necesariamente obtienen un gran beneficio… quién va a ser tan tonto de invertir así. Existe otra forma de inversión, la del dinero cobarde, en la forma de préstamos a corto plazo y altos intereses que cuando las cosas no pintan bien dejan de ofrecerse y dejan un enorme vacío en el país en que se ofrecen. Normalmente los estados con economías sólidas cierran la puesta a estos préstamos que terminan por descapitalizar al país, pero son los que las teorías antiproteccionistas y neoliberales aconsejan… y así lo hicieron, por mediación del FMI, en Asía, Rusia, Argentina… los resultados, por diferentes razones, ya los conocen.


Hoy nos encontramos enfrentados a otra crisis mundial donde el petróleo y la subida de los precios de las materias primas y cereales, han sido la base (por el enorme aumento de las compras del gigante chino) y el fallo de las hipotecas estadounidense el desencadenante. En el fondo del tarro guardamos las guerras de Irak, la mala actitud económica de Bush, los esfuerzos de los especuladores en España para que la burbuja inmobiliaria no explote y el agotamiento de muchos pozos petrolíferos. Nuestro país, en los últimos años, ha desarrollado su economía, contra pronóstico, gracias a la afluencia de una enorme inmigración que, por desgracia, ha estado trabajando, a menudo, de forma ilegal. Los empresarios de los sectores de la construcción e inmobiliario han sido los grandes beneficiado, pero ahora que les toca arrimar el hombro se retiran. Primero intentaron invertir en el sector energético, pero la crisis del petróleo les obliga a extender sus tentáculos más allá. Su lógica solución seria las inversiones en el sector tecnológico, pero son empresarios acostumbrados al dinero fácil y este sector implica mucha inversión en investigaciones que no siempre se recuperan, además, prefieren una mayoría de empleados no cualificados donde es más fácil hacer trampa y no descartan llevar sus factorías a países del tercer mundo. Entre tanto, la crisis de la construcción (antes dejar de construir que vender a precios justos), puede dejar una enorme cantidad de emigrantes sin empleo ni modo de subsistencia y para los que el regreso a su país no es una opción. Así, hoy, el castillo de naipes se sostiene sobre un hilo, se ha de ser imaginativo… pero si aplicamos un paquete de medidas… el hilo se romperá.


Mi propuesta para enfrentar la crisis inminente (en algunos países ya ha dado comienzo). Es romper ese hilo, pero habiendo empezado a construir un edificio bien fundamentado a su lado. Si se revienta sin compasión la burbuja inmobiliaria también se atrapará el capital de los especuladores que han estado jugando con algo que es un derecho constitucional y que, por tanto, no ha producido ningún beneficio al país. Sin embargo, si dejamos que la burbuja se mantenga hinchada y sólo soltando gas de tanto en tanto para compensar las fluctuaciones, pero permitiendo que los especuladores rescaten poco a poco su dinero, nos quedaremos sin nada. El desplome de los precios de los pisos romperá con muchas constructoras e inmobiliarias, pero dado que el precio será bajo, volverá de nuevo a crecer poco a poco, aunque sin llegar a los índices actuales, generando oportunidades de negocio más saneadas que las actuales. Por su parte, el control actual, por parte de los especuladores, facilita que las constructoras pequeñas, verdadera base del negocio, agonicen para un mejor control del negocio de las grandes, que pueden invertir cuando y donde les viene en gana. Así mismo, la actual estructura del negocio facilita las corruptelas a todos los niveles, lo que genera un mayor gravamen para el ciudadano de a pie.


Hoy por hoy, la economía española está centrada en el ladrillo que ha superado al estable sector del turismo, ya va siendo hora de que las tendencias inversoras empiecen a ser un poco más originales… igual que nuestras fuentes energéticas.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Memorias históricas, transiciones y una de patatas bravas.


Dicen que "el pueblo que olvida su pasado está sentenciado a repetirlo", así que un mal drama se cierne sobre las españas. Nuestra democracia de hoy se sustenta sobre la constitución del olvido, la del punto y seguido, la que calla y otorga. Todo lo ocurrido antes de aquel 6 de diciembre de 1978 jamás a ocurrido, todos los abusos de poder y los pecados del mismo han sido borrados del alma de España tras rezar tres padresnuestros y un avemaría. Así que Sadam nunca nos ayudó cuando la crisis de la OPEP en los 70, nunca estuvo aquí hablando con Franco, el príncipe Juan Carlos, como tampoco nos enviaron carne para paliar la hambruna los hermanos argentinos, ni se perdió una bomba nuclear en palomares, ni a los herederos de Franco les ha regalado nadie nada...
Cuando nuestros amigos fachas del PP se empeñan en que no tengamos "Memoria histórica" pretenden que olvide como a mi vecina del sexto, con dieciséis años, fue apaleada por la policía, que olvide el miedo que se vivía en casa, la prohibición de hablar mal de Franco por miedo a que las paredes escucharan. Olvidar como un policía se plantaba en la puerta de tu casa a decir obscenidades que jamás habías escuchado, olvidar como tus padres se mataban a trabajar para vivir en la miseria para ver que esos que ahora te quieren hacer olvidar ya vivían vidas regaladas, olvidar quién es Carmen Martínez Bordíu y, seguramente, aceptar su palabra cuando afirma que nadie le ha regalado nada.
Tanto olvido ya me está produciendo dolor de estómago, pero no recuerdo muy bien por qué me duele. No se si me daña más que esos fachas protejan lo que ilegítimamente han usurpado, o el empeño de los que aprobaron la ley de memoria histórica a medias, sin devolver el honor a las víctimas de un régimen terrorista, sin llamar a las cosas por su nombre... sin recordar verdaderamente que esta tierra fue habitada un día por hombres de verdad.
Me hablan del terrorismo de ETA y me cuentan milongas, pero ETA sólo vierte sangre, posiblemente de inocentes, pero Franco mató mucho más. La dictadura se llevo por delante el espíritu vital de esta patria, la decencia y la honra. La derrota en la guerra mato las libertades, pero la derrota en la dictadura nos mató el alma.
Y hablando de recuerdos y memorias, cuando Juan Carlos I fue coronado, el presidente de la Conferencia Episcopal era Vicente Enrique y Tarancón. Eran tiempos difíciles, pero de ideas claras y sin ambigüedades. Don Enrique era conocido como el obispo rojo (aunque ya era cardenal desde 1969), sobrenombre que le pusieron los reaccionarios de la época.

"(...)en 1971, el 13 de septiembre, Vicente Enrique y Tarancón presidió la autocrítica Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, que concluyó que los pastores de la Iglesia debían ponerse al servicio de la reconciliación de las dos españas y rechazar la diferencia entre vencedores y vencidos de la posguerra, lo que situó al cardenal en el centro de una agria polémica."
ESTE ES UN EXTRACTO DE SU BIOGRAFÍA EN LA WEB QUE EL AYUNTAMIENTO DE BURRIANA LE HA DEDICADO EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO (http://www.cardenaltarancon.org/) Es recomendable, para conocer la dimensión personal de este hombre, la Homilia dedicada en la coronación del rey, teniendo en cuenta el momento hitórico que se vivía.

Desde entonces sólo ha pasado el tiempo y las ganas. En aquellos últimos años de franquismo, figuras como Tarancón y otras más anónimas, en el ejército, aunque conocidas como UMD (Unión de Militares para la Democracia), fueron el bálsamo para el cambio. Hay que tener en cuenta que era mucho el aceite que hacía falta, los favorecidos por el sistema, las inercias institucionales, sobre todo en el mismo ejército y las fuerzas de orden público, así como puntales políticos como el presidente Carlos Árias Navarro, eran una fabulosa fuerza de oposición a la democracia. Frente a ellos, comunistas, socialistas y nacionalistas vascos y catalanes podía no tener la paciencia necesaria que el cambio pacífico requería. En aquellos momentos, desde dentro del perverso sistema dictatorial debían aparecer figuras capaces de abrir las puertas necesarias hacia la modernidad, así hoy podemos dar las gracias, por aquel paso, a figuras como Adolfo Suárez, Tarancón, Gutiérrez Mellado, el propio Don Juan Carlos y muchos anónimos individuos conscientes de que aquello no podía seguir así. También es de resaltar las renuncias parciales a sus propósitos, de hombres como Manuel Fraga Iribarne, Tierno Galván, Jordi Pujol, Trias Fargas, Santiago Carrillo, entre otros.
Pero ha llovido mucho desde aquellos esperanzadores días y parece que, lejos de seguir la senda evolutiva tomada por aquellos prohombres, nos hemos plantado en la marginalidad de aquel solitario paso hacia la ambigüedad de una democracia tutelada por la vergonzosa sombra de su pasado. Hoy son más notables los Aznares, Aceves, Raucos y Losantos que los hombres de bien en el camino de un deseable futuro.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Escribidores


Existen dos formas de escribir, la primera es hacerlo sobre lo que se conoce bien y la segunda es inventándolo. Cada uno de estos dos tipos de escritura, en la mayoría de las ocasiones, se mezclan para facilitar el acceso al lector. Sin embargo, cada día más, existe un tipo de obras que no deberían dejarse llevar por esta técnica y lo hacen. Ensayos, textos periodísticos, narraciones sobre historia... se dejan seducir por el lado oscuro de la ficción con una finalidad meramente manipuladora.

Recuerdo que mi profesor de noticiarios nos decía que a la hora de reducir una noticia que surgiera de un teletipo debíamos empezar por suprimir los adjetivos. Se suponía que las noticias que llegaban de agencia eran noticias en estado puro y no tenían adjetivos, así que la pregunta estaba servida... ¿Se puede ser imparcial?


Existen dos formas de escribir... la primera es reconociendo tu parcialidad e intentándola compensar de la mejor manera posible y cuestionándote cada palabra mediante un razonamiento eficaz y la segunda, sucumbiendo plenamente a tus instintos básicos de convencer al mundo de que todo es de ese extraño color de tus gafas. Parecerá rastrero, pero si quieres ser periodista, hoy en día, te va a ser muy difícil encontrar reconocimiento y trabajo siguiendo el primer camino, en cuanto al segundo, procura que tus gafas tengan un color similar al de tu editor. Claro, que siempre queda la posibilidad de inventar el entorno de la noticia y poner unos adjetivos mercenarios al servicio del que paga. En cualquier caso, lo que está claro, es que la primera forma de escribir no te va abrir ninguna puerta.


Existen dos formas de escribir... creyéndote lo que escribes o haciéndolo para que lo crean otros.



Existen dos formas de leer: con los ojos abiertos y con los ojos cerrados.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Fernando Fernán-Gómez... ¡Adiós, maestro!


Conocí su figura en una época en que nacían los cambios en el espíritu de los ciudadanos, aunque el régimen aún no se hubiera enterado. En aquellos tiempos, él, se limitaba a hacer bien su trabajo. De hecho llevaba años haciéndolo. Llegó a las pantallas de nuestro país como una bocanada de aire fresco. Se le veía actuar cuando todos los actores se limitaban a declamar y, a pesar de ello, su recia voz no se perdía en la desidia. Lejos de ello logró que las voces que le rodeaban aprendieran a imitarle. Para cuando yo nací, el cine español ya apuntaba a un futuro mejor, pero el gran maestro siguió con su magisterio y nunca se diluyó, siguió siendo el gran maestro hasta decir... ¡Adiós!


¡Gracias Fernando Fernán-Gómez! ¡Que bueno que viniste! ¡Que lástima que te marchaste!... ¡Adiós, maestro!